La Copa ganada por España consagra como una de las potencias deportivas más importantes con una multitud que festejó en sus calles por la obtención del título en South África. Trás 27 años de la última vez en que España rompió la racha al ganarle a Holanda en Sevilla por 3 a 0 con gol de Juan Señor de penal, el equipo español se sumó hoy al célebre club de los ocho países que alguna vez alzaron la Copa del Mundo. El desenlace fue dramático, muy duro, como el inicio del certamen, cuándo lamentó una inesperada caída con Suiza.

En el estadio de Soccer City después de 90 minutos guiados por la paridad, España quebró a Holanda a cuatro minutos del cierre del tiempo suplementario, y no podía ser otro que un hombre de Barcelona, Iniesta el héroe que le dió el título por primera vez a un país que empujó su esperanza en lo ofensivo de éste equipo que unificó a españoles y catalanes, con el gol sublime, el del remate que será leyenda. Holanda reacomodó sus piezas y el estado de batalla les sentó mejor a sus jugadores. Pero el problema estalló cuando el árbitro expulsó a Heitinga y dejó al conjunto orange con un jugador menos cuando quedaban 12 minutos para finalizar en segundo tiempo del alargue.

A España se le abrieron los espacios, y Fábregas habilitó a Iniesta, que definió ante el buen arquero Stekelenburg y marcó el gol histórico que consagró campeón a España por 1-0.

Por un momento, Holanda extravió el aire poético que lo suele caracterizar y se entregó al choque físico ofensivo al evitar que España ejerciera el dominio de la pelota con constantes interrupciones y faltas innecesarias, algunas demasiado bruscas. A los 28 minutos del primer tiempo De Jong debió irse a las duchas después de una tremenda patada en el pecho a Xabi Alonso. El árbitro inglés Howard Webb ya había sido bastante tolerante y benévolo con Van Bommel pero compensó al perdonar a Puyol, a ocho minutos del cierre, cuando Robben se escapaba en soledad para enfrentarse con Iker Casillas, que siempre respondió con seguridad defendiendo su arco. España, que había comenzado mejor, respetando la sintonía de su juego que lo guío hasta la final, se apabulló con tanto fregarse con poco acierto, y así el fútbol se llamó a retiro por un instante prolongado, en el que dominaron patadas, exabruptos y hasta gestos pocas veces vistos. Sorprendió a todos lo de Heitinga, que casi marca al devolverle la pelota a Casillas tras una gentileza para que Puyol sea asistido por los médicos. Al partido se le fueron cerrando los caminos y los dos equipos intentaron por los laterales como por el centro pero lo mejor de España estuvo en dos cabezazos de Ramos y un remate de cachetada de Villa en la segunda parte, a España le costó más recomponerse con la pelota y se acercó a partir de una pelota parada.

España al conquistar su primera Copa Mundial lo merece por su buen juego al final seduciendo a la pelota, y si ésta tuviera vida su corazón estaría por explotar de gozo de grandes campeones con una fórmula para imitar y para que Argentina copie y pegue el ejemplo de garra y humildad que le faltó.En la ceremonia de cierre fue presenciado por la Reina Sofía y los príncipes Felipe y Leticia y Guillermo y Máxima de Holanda como así Nelson Mandela con su esposa, el símbolo de lucha contra el aparheit en Africa que engalanó la fiesta en su primer mundial cerrado con fuegos de artificio.

La FIFA reconoció al uruguayo Diego Forlán como uno de los goleadores con cinco tantos al mejor jugador del campeonato premiado con el Balón de Oro.Uno de los mejores partidos del Mundial de Sudáfrica por su juego limpio fue el que disputaron Uruguay y Alemania por el tercer puesto. Aunque Alemania ganó por 2 a 3, la Celeste estuvo muy cerca de ganar el partido con un gol que no fue, al pegar en el travesaño del arco sobre el minuto final del partido.

Comenzó ganándo Alemania con gol de Müller a los 19 minutos luego Cavani convierte para el empate, y así van al descanso. En el segundo tiempo los charrúas se pusieron en ventaja con un golazo de Diego Forlán de volea desde el área grande, pero 5 minutos después empató Jansen para Alemania, y a 7 minutos del final Khedira anota el tercer tanto germano. En el último segundo de los dos minutos adicionados por el árbitro, Forlán ejecuta un tiro libre y el remate da en el travesaño. Podría haber sido el gol de la “salvación” para llevar el partido al alargue, tan merecido por los uruguayos por su devoción pero la suerte esta vez no les favoreció. Así por momentos con dominio alemán, y por momentos con dominio de Uruguay jugando en el área de su rival, y según las estadísticas de la FIFA, Uruguay remató 16 veces al arco, y Alemania lo hizo en 18 oportunidades.

Hacia la mitad de la segunda etapa, la defensa charrúa comenzó a flaquear, y Muslera tuvo una salida equivocada en el que fue el segundo gol alemán. Uruguay se despidió con una derrota honrosa para quedar en el cuarto puesto.Antes del Mundial, los dos grandes candidatos a quedarse con la Copa del Mundo eran la España más sudamericana de la historia y el Brasil más europeo de todos los tiempos. Pués ganó España. Allá por los cuartos de final, la cantidad de equipos ubicados entre los mejores ocho daba una notable supremacía a Sudamérica, que parecía explicarse, en eliminatorias más hostiles y en competitividad individual en las mejores Ligas del mundo. Sin embargo, el podio terminó siendo absolutamente de Europa, con España, Holanda y Alemania no sólo encolumnados en éste órden sino en un estilo de juego de mayor búsqueda ofensiva y estética. El que los acompañó, sorprendentemente, fue el sudamericano de más bajo perfil, y menos pensado, Uruguay, quinto en las eliminatorias y cuarto en el Mundial

Sudáfrica 2010 arrancó con notables ausencias y poco ruido por eliminatorias complicadas o por convocatorias sorprendentes, el Mundial no tuvo desde el arranque a Ballack, Ronaldinho, Beckham, Owen, Ashley Cole, Ferdinand, Cabañas, Essien, Mikel, Ibrahimovic, Robbie Keane, Carew, Berbatov, Cech, Keita, Adebayor o Riquelme, entre otros. Pero lo curioso fue que ésas estelares ausencias tuvieron su continuidad en otras que, si bien aterrizaron en Sudáfrica, nunca despegaron: Cristiano Ronaldo, Rooney, Kaká y, de alguna manera, Messi quedaron varados entre ellos. Más que nunca, el triunfo llegó por el lado de los equipos y no de las individualidades que fueron aumentando el ruido emocional por la pelota y los jugadores que ponían emoción tanto o más ruido que el zumbido de fondo que dejaron las vuvuselas para que con el festejo final se apagaran para siempre y dejar un extraño silencio en las tribunas.